Rubí tenía 13 años cuando le arrebataron la vida; su mamá añora estar a su lado

enero 1, 2018

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Rubí, con 13 años, amaba estas fiestas

 

FRIDAGUERRERA VILLALVAZO

Cada vez que me siento frente a mi computadora para narrar una historia, otra más, describir el dolor, la soledad, la injusticia, enciendo una veladora que acompaña algunas noches lluviosas, otras me abraza el frío, la mayoría de estos escritos contando las vidas de mujeres, niñas, son acompañados de lágrimas, cuando la vista se nubla demasiado doy un sorbo a mí café, buscando las palabras correctas para hacer extensiva la necesidad de justicia que tiene cada familia

Las palabras se agolpan en mi mente, las letras van formando sus vidas, veos sus rostros vivos y entonces las preguntas llenas de ira, de exigencia, son dirigidas a las autoridades incompetentes ¿Por qué no investigan, no indagan, no hacen su trabajo? La respuesta me la da el infierno que me cuenta cada familia, porque moverse, dejar de lado el discurso, es pedir demasiado a quienes dirigen el país, cada historia de una mujer asesinada evidencia la falta de interés Institucional para solucionar y detener el feminicidio.

Hoy sus padres, madres, hijas, amigas, sobrinas, hijos, hermanos, hermanas, se han convertido en sus voces; en las VOCES DE LA AUSENCIA.

Carta a para Rubí:

Mi pequeña Stephanie Rubí, esta carta la escribí pensado dártela en tu cumpleaños 14, poco antes de que te arrebataran la vida, ahora la estoy modificando y sé que no podrás leerla, pero confió en Dios en que un día, no muy lejano, volveremos a estar juntas para no separarnos nunca.

 

Ser mamá a los 16 años era algo inesperado. No lo había planeado así, era inexperta, impulsiva y estaba lejos de saber lo que en realidad significaba aquella simple y sencilla palabra: “MAMÁ”, pero llegaste a mi vida que cambió por completo, tenía bastantes dudas… sin embargo, todos creen que el ser madre tan joven es algo dramático y fatal, pero para mí fue la razón de valorar más la vida… siempre he tenido el apoyo incondicional de tu abuelita quien en todo momento ha estado ahí al pendiente… Y CUANDO LLEGÓ ESE MOMENTO TAN ESPECIAL, después de varias horas de intenso dolor y nerviosismo, al fin llegaste al mundo, ¿cuándo pregunte qué fue? El médico respondió ‘queremos chocolates’. Al verte me emocioné y lloré de alegría, cuando por fin te tuve entre mis brazos, te abracé y besé con emoción, y al sentir tu pequeño cuerpecito me enamoré perdidamente de ti, mi bebé, eras tan frágil… te amo como jamás pensé amar a nadie y solo deseo que seas tan feliz como lo soy yo cuando comparto mi tiempo contigo. Ahora me doy cuenta que el no haber salido aquellas tardes con mis amigos valió la pena, todo junto lo cambie solo por escuchar de tu pequeña vocecita esa palabra tan corta, tan simple pero tan significativa ‘MAMÁ’. Te quiero con toda mi juventud y con todo ese miedo que se siente por la falta de experiencia, pero que no cambio por nada…

Pensando en el ayer, dejando que las horas transcurran, vienes a mi memoria, lentamente, callada y suave se sobresalta mi corazón con tu recuerdo, mi niña, como madre soltera no fue fácil, sin embargo, tú eras mi fuerza de seguir día a día, eras el motivo por el cual luché hasta terminar una carrera, solas las dos, con tu hermosa sonrisa que me llenaba el alma de felicidad y me hacía sentir y pensar que valía la pena cada esfuerzo.

Cansada llegaba a casa y me recibías con tu alegría y amor. Mi niña, eras mi todo, mi compañera y a pesar de tu corta edad presentías y sentías mis sufrimientos y temores. Como madre cometí muchos errores, pero la vida misma me fue enseñando cómo vivir contigo, cómo superar abandonos, cómo superar tantas cosas que me lastimaban… y te perdí, y mi vida ya no fue igual.

Sé que serán días de añoranza, de tristeza, de preguntas que se han quedado sin respuestas… y veo tus fotos, veo tus videos, miro tus letras, veo tus recuerdos y se me empaña el alma llevándose todas mis ilusiones.

Te he perdido, hija mía, y me siento derrotada, y aunque los meses pasen, y aunque el tiempo infame siga su curso, yo te recuerdo, sigues viva en mi amor, sigues viva en mis entrañas, sigues viva en mi corazón que te ama, a mi manera, en silencio y en secreto, a ratos llorando por dentro, a ratos hundida en los recuerdos, a ratos con todos esos años que se me vinieron encima con tu partida. Mi niña, ahora que ya no estás en este mundo y has fallecido, pero aun así sé y siento que estás aquí conmigo.

Estás ahí en las estrellas que disfrutábamos señalando, ¿recuerdas? En mi corazón atesoro aquellos momentos en los que durante nuestras noches de soledad jugábamos. Dulcemente recuerdo aquellos paseos por el parque, las salidas al cine, a comer o a chuchear, como tú decías, a veces sin una moneda en los bolsillos, pero con la sonrisa plena por compartir momentos juntas.

Solas las dos, sin una mano amiga, sin un ser que viera por ti ni por mí, y me decías que eras una princesa, que me cuidarías siempre. Pude verte crecer y ver que estabas transformándote en una maravillosa joven, tus cualidades te distinguían entre todos; no tenía duda alguna de que un día tus talentos te abrirían muchos caminos en tu vida. Lamentablemente ahora todo esto no podrá ser.

Hoy se me vinieron tantos recuerdos, hoy se me vino la nostalgia y vuelvo a sentir cómo pasa otro mes más en el que no puedo tenerte a mi lado. Hace 8 meses que ya no puedo abrazarte, besarte y escuchar tu hermosa voz diciéndome: “Yo te amo más”.

Esta Navidad y Año Nuevo  serán muy difíciles para mí porque serán las primeras fiestas en la que no estarás físicamente conmigo.

En casa  no habrá cena, ponche, árbol, lucecitas y menos pensar en regalos, pues no tengo nada qué festejar, para mí todo terminó el día que dejaste este mundo. Vivo por vivir y por qué así es de injusta la vida, hay ocasiones que me pregunto si de verdad quiero seguir con este dolor por el resto de mis días. Me haces tanta falta mi niña, esta navidad fue de profunda tristeza porque era una de tus fechas favoritas y estoy llena de recuerdos que solo atormentan mi mente.

Siento tu amor tan fuerte dentro de mí que quiero que trascienda y tu recuerdo este vivo por siempre mi princesa.

Me encargaré de contarle a tu hermanito acerca de lo GRANDE que fuiste, de cuánto lo amaste y la gran felicidad con que lo esperabas, siempre me decías yo seré su segunda mamá, y le voy a enseñar muchas cosas…. le contaré acerca de la maravillosa vida que me diste, con tantas sonrisas, tantas anécdotas, tantas travesuras y días de locura.

Juntas tú y yo éramos una, y hoy que no estás me siento incompleta. Gracias por tanto amor que me diste, gracias por llenar 13 años de felicidad mi vida. Te prometo que compartiré tú sabiduría y tú espíritu de servicio. En tú honor trataré de imitar tus buenas obras y de tener en cuenta siempre como un tesoro tus sabias palabras que siempre me acompañaran “El secreto es dar mucho amor y tratar de ser feliz”.

En estos momentos me duele tanto tu ausencia, pero estoy segura que algún día podré recordarte sin que se llenen mis ojos con lágrimas de dolor. Guíame desde donde estés y ayúdame a transformar esta pérdida que me dejaste con tu ausencia.

GRACIAS MI REINA POR TANTO AMOR, TE AMO. Tu espíritu sigue tocando mi alma… y que estas fechas de Navidad y Año Nuevo en el cielo Dios te colme con una bendición y a nosotros nos regale un pequeño consuelo. TE AMO CON EL ALMA. Gracias por haberme hecho sentir orgullosa de ser tu mami, te amo y nunca te olvidaré, mi princesa, besos y abrazos infinitos hasta el cielo.

Atte. Claudia Garibay Huitzacua, mamá en duelo.

31 de diciembre 2017

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