Tlatlaya se refugia en el silencio sobre fusilamiento de delincuentes

POR: / julio 20, 2014

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El Ejército resguarda la bodega donde fueron abatidos 22 presuntos delincuentes.

El Ejército resguarda la bodega donde fueron abatidos 22 presuntos delincuentes.

TLATLAYA, Méx.- 20 DE JULIO DE 2014.- Este municipio es una tumba en sentido literal y figurado.

Literal porque el 30 de junio 22 presuntos miembros de la delincuencia organizada murieron aquí durante un supuesto enfrentamiento con elementos de la Sedena.

Figurado porque nadie quiere hablar  ni saber de lo ocurrido.

Luego de que la agencia de noticias internacional AP diera a conocer la sospecha de que los criminales no habían sido abatidos durante un enfrentamiento, sino fusilados por soldados mexicanos, el hermetismo se apoderó de pobladores y autoridades locales.

Según la versión oficial, el pasado 30 de junio, una patrulla de soldados detectó una bodega con hombres fuertemente armados, quienes mantenían secuestradas a tres mujeres.

El hecho desató una balacera entre los delincuentes y soldados, con un saldo de 22 presuntos criminales muertos.

Sin embargo, un despacho emitido días después por AP señala que en realidad los delincuentes habrían sido fusilados por los soldados.

En Ancona de Los Laureles, la bodega que servía como base de operaciones del grupo armado, permanece asegurada por autoridades federales, quienes impiden el paso a cualquier persona.

Las fotos que se tomaron en el lugar del supuesto enfrentamiento sólo muestran ropa regada y manchas de sangre en el piso y las paredes como rastros de la masacre.

Los pocos habitantes que aceptan comentar lo ocurrido de manera informal, dicen que hasta hace poco todas las comunidades que colindan con el estado de Guerrero estaban controladas por grupos criminales de esa entidad.

Dicen que la llegada del Ejército a la región provocó que “los malos” se replegaran en ranchos y campamentos alejados de los pueblos, pero desde ahí siguen secuestrando y extorsionando a la gente, principalmente comerciantes y agricultores.

Nadie sabe lo que ocurrió en esa bodega, algunos celebran que los delincuentes hayan sido fusilados, otros no creen la versión de que haya habido un enfrentamiento.

La mayoría se inclina por la versión del fusilamiento, “es ilógico que hayan matado a todos y a ningún soldado, lo normal es que los bandoleros se hubieran rendido”, dijo el propietario de una tienda.

Para los pobladores los detalles son lo de menos, fusilados o no, lo importantes es que hay menos gente mala, armada y en camionetas.

Las autoridades locales prácticamente no existen en materia de seguridad. La policía local, dicen, sólo sirve para levantar borrachos de las calles y pocas veces salen del centro del municipio.

Aquí la vida sigue, la gente se protege del calor y de las malas noticias de las que no hablan con extraños, solo entre ellos, en voz baja, todo el tiempo.

Descartan fusilamiento

Alejandro Jaime Gómez Sánchez, Procurador General de Justicia del Estado de México, negó que las 22 personas asesinadas en Tlatlaya el pasado 30 de junio se tratará de un fusilamiento por parte de los elementos del Ejército Mexicano, tal como mencionan algunos medios y organismos internacionales.

Luego de que la Organización de Naciones Unidas realizará una inspección en el lugar de la masacre revelaron que algunas muestras de sangre y casquillos encontrados en una bodega donde se presentaron los hechos apuntaban a que nos había  tratado de un enfrentamiento como lo dieron a conocer las autoridades.

Sin embargo, de acuerdo con el funcionario las investigaciones y diligencias practicadas en el lugar no se desprende indicio alguno que haga suponer o pensar que se tratará de una posible ejecución.

Abundó en que la trayectoria así como pericial en mecánica de hechos y criminalística de campo se puede observar se trato de un enfrentamiento, “claramente hubo un intercambio de disparos entre los elementos del ejército con las personas que se encontraban en la bodega, es decir tanto de adentro como así afuera”.

En este sentido, agregó, el asunto se encuentra en manos de la Procuraduría General de la República y ahora la participación de la institución está basada únicamente la devolución de tres cadáveres que no han sido identificados, en tanto el resto fueron entregados a sus familiares.

Finalmente, indicó la mayoría de los cuerpos que han sido entregados corresponden a personas originarias del estado de Guerrero, específicamente del municipio de Arcelia, quienes ya fueron identificadas por sus parientes, mencionó la investigación aún sigue abierta por parte de la PGR.

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