
La palabra «transición» describe el camino que hay que seguir para llegar de donde se está a donde se desea ir. El objetivo de la transición energética es reducir las emisiones de carbono disminuyendo la dependencia de los combustibles fósiles, que son los que más contaminan, y aumentando el uso de fuentes de energía renovables siempre que sea factible, teniendo en cuenta al mismo tiempo otras opciones existentes.
Es imposible hablar de una transición energética sin tener en cuenta oportunamente cuatro factores:
- Producción de energía
El proceso de producción de energía es esencial. Debemos cambiar a fuentes de energía renovables (solar, eólica e hidroeléctrica), por lo que debemos considerar cómo y qué combustibles utilizamos actualmente para producir esa energía.
- Uso de la energía
También es importante considerar cómo se utiliza la energía. Esto abarca aplicaciones industriales como el aire acondicionado y el transporte. La demanda de energía puede reducirse considerablemente aumentando la eficiencia en estos ámbitos.
- Eficiencia energética
La eficiencia energética es crucial para modificar realmente la matriz energética de un país. El objetivo es conseguir el mismo resultado con menos energía, lo que es esencial para una transición sin problemas.
- Infraestructuras
Para apoyar la generación y distribución de energía, incluidas las fuentes renovables, se necesita una infraestructura fuerte y segura. Esto se debe a que todos los combustibles y fuentes de energía necesitan ser producidos y utilizados.
Como ya se ha dicho, no existe una única transición energética, por lo que una vez establecidos estos elementos cruciales, debemos concentrarnos en la situación actual de la nación en cuestión.
Cuando observamos la situación actual de México, podemos ver que tenemos muchos recursos renovables y mucho potencial para cambiar a fuentes de energía renovables.